Llegando a casa

   Después de una exquisita cena y unas cuantas copas, Él la llevó a casa y tuvo que asistirle con la cerradura porque Ella venía un poco más alcoholizada. “Dame esas llaves” - le dijo Él - “No puedes ni abrir tu propia puerta” - y ambos rieron. Ella se pegó a la puerta jugando a estorbarle para que no pudiera abrir. Él siguió el juego un poco y luego decidió besarla para que se mantuviera tranquila. Se besaron entre risas y Él aprovechó para meter la llave en el cerrojo, girarlo y abrir lentamente la puerta. Ella a su vez, colocó su mano entre sus piernas y apretó su pene provocándolo. Luego entraron y Él cerró la puerta

   Ella se alejó un par de pasos mientras Él cerraba la puerta, luego giró y la alcanzó tomándola firmemente de la muñeca, la jaló hacia él y la empujó contra la pared, tomó sus manos y entrelazó sus dedos, levantó sus brazos y los elevó hasta dejarlos encima de su cabeza y los sostuvo con una mano, mientras la otra sostenía su rostro y con su boca comía de sus labios dando besos desesperados, abiertos, intensos, mojados, acariciando con su lengua toda su cavidad. Apenas la dejaba respirar, Ella sentía que le faltaba el aire y, sin embargo, Él la besaba y la besaba y la besaba, mordía sus labios, giraba su cabeza, pegaba su cuerpo contra el de Ella acelerando su pulso, elevando la temperatura y dejándola sin aliento. Su mano la sostenía por el mentón haciendo más fácil la labor, y el festín de besos se alargó por varios minutos y Ella no dejaba de palpitar, de sudar y de mojarse entre las piernas; el alcohol que había bebido le hacía dar vueltas dentro de su cabeza, y esos besos contribuían al revuelo, estaba embelezada, como en un trance. 

   Él soltó sus manos y Ella las acomodó cerrando un círculo alrededor de  su cuello; no quería que sus bocas se separaran, que ese beso se prolongara por horas y horas. Él mientras bajó su mano explorando su cuello, recorriendo sus pechos y apretando estos como si quisiera exprimirlos, y eso  provocó en Ella una sensación de calor, como si la sangre contenida en su busto se regara por todo su cuerpo esparciendo excitación internamente. Él continuó por su cintura y bajó hasta sus glúteos sosteniéndolos y apretando fuerte contra su propia cadera pegando ambas pelvis generando fricción y excitación. Ella sintió su pene erecto bajo su pantalón y eso le aceleró el pulso pensando en lo rico que sería tenerlo dentro.

   Su mano siguió el camino lentamente hacia la entrepierna y con cierta torpeza logró desabotonar el pantalón ajustado y hacerse camino entre este y su braga llegando hasta la punta de su clítoris. Ella sobresaltó esbozando una sonrisa, y su viaje imaginario se volvió más placentero aún. Él entonces separó su cabeza, Ella abrió los ojos y trató de recuperar aire y normalizar su respiración ya bastante agitada. Entonces Él se agachó para remover el pantalón y bajar su ropa interior, sus piernas quedaron desnudas y su sexo expuesto y, sin dudarlo, Él se acercó a besarla, primero alrededor de su pelvis y su ingle, luego, lentamente se abrió paso mientras Ella levantaba una pierna y esto la hizo desbalancear, así que tuvo que reaccionar pegando sus manos contra la puerta. Él con sus manos empujó sus piernas para indicarle que las abriera y tomó una de estas para colocarla sobre su hombro, y con eso darle soporte para que no cayera, luego hundió su cara entre sus muslos y con su habilidosa lengua fue abriéndose paso entre los labios para saborear su fluido ya abundante y cálido. Ella arqueó su columna jalando su cabeza hacia atrás y soltando algo de peso sobre Él, quien le sostenía firmemente con su hombro y su cadera con sus manos y uno de sus dedos pulgares hacía una suave y sutil exploración dentro de su año. 

   Sabía como consentirla, como crearle sensaciones, era muy bueno en esa tarea y Ella lo sabía y lo disfrutaba en verdad. Pasaron varios minutos y Ella comenzó a sentir que se mojaba las piernas escurriendo entre saliva y líquido vaginal en abundancia, ese cosquilleo también le provocó sensaciones. Después Él metió sus dedos dentro de su vagina y entre los movimientos de su ano y los de sus paredes ahora provocadas por otros dos dedos el orgasmo no se hizo esperar más. Tuvo contracciones internas, espasmos y una ráfaga de calor le recorrió la espalda y le provocó debilidad en sus piernas casi logrando que se desplomara al piso, Él entonces la asistió a dejarse caer y la sostuvo gentilmente dejando que su propio peso se deslizara pegado a la pared hasta quedar en cuclillas aun teniendo sus dedos dentro de su vagina y aun estimulando esta por dentro. Las pierna temblaban, respiraba fuerte y agitadamente, sudaba,   el cabello desordenado y la boca entreabierta, le tomó varios segundos recuperarse en lo que Él sacaba sus dedos y se acomodaba frente a Ella.

   Cuando recuperó un poco el sentido, abrió los ojos y Él ya estaba sentado de frente, semidesnudo y con su pene completamente erecto y listo, la invitó con una seña y Ella se arrimó a Él, se montó sobre su cadera y Él nuevamente le asistió caballerosamente hasta que se sentó sobre su pelvis y Él guio su pene que, sin dificultad alguna, se deslizó dentro en un solo movimiento. Estaba Ella tan mojada y caliente que su miembro parecía no sentirse dentro, si embargo, su cabeza estaba colocada justo en el punto exacto donde Ella hubiera querido.

   Él entonces comenzó a mover su cadera y Ella se acopló al ritmo, aun mareada, aún alcoholizada, aun en su viaje y con sus movimientos se provocó otro orgasmo moviendo su cuerpo de tal manera que esa cabeza frotara sus paredes y le extendiera las contracciones y las vibraciones. Tras un par de minutos así, Ella comenzó a sentir las palpitaciones de su pene y sintió como un flujo cálido recorría su interior mientras Él le apretaba fuertemente contra su cuerpo emitiendo un leve gemido y relajando su cuerpo después. 

   Quedaron reposando un buen rato recargados contra la puerta, Él abrazándola, Ella dormitando y sus cuerpos uno a lado del otro relajándose.

Llegando a casa

   Después de una exquisita cena y unas cuantas copas, Él la llevó a casa y tuvo que asistirle con la cerradura porque Ella venía un poco má...

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